REBELION CONTRA LA SOCIEDAD

Con el tiempo he aprendido que nada de lo que he tenido me ha repercutido un gasto tan elevado, que no pueda renunciar a ello.

Vive sin lo que tienes, viviendo como si lo tuvieras… Si renuncias a lo que tienes… créeme, cuando lo tengas vivirás como si no lo tuvieras. Y si alguna vez te has de desprender de ello… la separación no será dolorosa.

Es difícil vivir en un mundo materialista.

Sí. Es difícil vivir.

Aún cuando no tiene nada…el ser humano se resiste a renunciar a lo que le queda. Por eso nos creemos dueños de nosotros mismos. Señores de nuestro propio feudo guardándonos fidelidad a nosotros mismos…

Ridículo… Lejos de reconocer nuestra insignificancia, nos proponemos engañar a nuestra conciencia, convenciéndonos a nosotros mismos de nuestra grandeza y autosuficiencia.

La finalidad de ello es puramente psicológica. Vivir en una sociedad excesivamente preocupada por los bienes materiales, nos ha obligado a ejercitar nuestros músculos de supervivencia para poder gozar de todas las necesidades que nos han hecho creer tener.

Mi fin no es buscar un culpable.

Me limito a denunciar un hecho y a vivir en contra de la opinión general. A sorprenderte de tal modo que no aciertes en hablar o a proseguir lo que estás haciendo. Quiero interrumpir molestamente la quietud en tu vida. Pretendo turbar ese sosiego en el que vives. Hacerte pensar que eres un individuo, y que lejos de lo que parezca, tú tienes mucho que decirle a esta sociedad.

CONSEGUIR EL EXITO

Vivimos en una sociedad para fuertes. Si no tienes resistencia a la presión no puedes acceder a los puestos de trabajo más reconocidos. Si tu carácter no es firme ni animoso, no pasas más allá de las primeras entrevistas de trabajo. Debes inspirar confianza, ser atractivo, gozar de buena salud, tener un carácter vigoroso, activo, con fuerza para convencer…

Aunque realmente tu persona sea todo lo contrario a lo que los demás ven, puedes conseguir el éxito social si no das a conocer tus debilidades…o lo que es lo mismo, si no muestras tu verdadera personalidad. Incluso existe un alto comercio sobre tratados acerca de gestos, miradas y movimientos que se utilizan habitualmente, de tal modo que al estudiarlos e imitarlos, podríamos mostrar un tipo de personalidad que, a pesar de no concordar con la realidad, es lo que nuestra sociedad espera de nosotros.

El fuerte gana al débil.

Y el astuto, al fuerte.

Incluso en la niñez, y no digamos ya en la adolescencia, necesitamos la  aceptación de los demás para pasar inadvertidos.

Nadie quiere ser un bicho raro. Alguien a quien los demás ignoren… Queremos el reconocimiento público, resaltar entre los demás, en simpatía, fama, ocupación, pretensiones, sueldo…

¿ Y a qué nos lleva todo esto ?

Sonreír.

No cuestionarse nada.

Sentir.

Vivir, llorar… y aún así… sonreír.

Desde niños somos instruidos a no mostrar nuestra verdadera personalidad. Así una vez pasada la adolescencia somos realmente diestros en el arte de encubrir a los demás nuestros sentimientos e inclinaciones.

Resultado de esta instrucción es un hombre (o una mujer) formado para no mostrarse tal y como es.

De sabios resulta ser la prudencia. Y no mostrar a tu enemigo tus debilidades… siempre ha sido un acierto.

Pero después de un tiempo de negar ante los demás nuestros verdaderos deseos llega el momento del desasosiego, de la frustración y de la depresión… ya que un área de nuestra vida no ha sido nutrida por confesar nosotros mismos su inexistencia.

Y esto genera un mayor conflicto en nuestra vida, porque incluso habiendo conseguido el “éxito”, en nuestro fuero interno sabemos que no hemos alcanzado nuestra felicidad personal.

¿ FELICIDAD ?

Pienso en una pareja con 2 niños pequeños. Ella confiesa tener el mejor marido que una mujer podría desear tener: atento, cariñoso, responsable, trabajador, buen padre… Pero hace poco ha descubierto algo que le ha creado un conflicto personal:  ha descubierto que el tipo de vida que ella creía que le hacía feliz, no es precisamente la vida que ella quiere vivir.

A esta conclusión ha llegado después de varios años de matrimonio.  Y le ha costado mucho esfuerzo reconocer que no es feliz.

Saber que ella misma ha estado engañandose por no pararse a pensar en qué es lo que realmente quería a pesar de lo que el rol social esperaba de ella, le ha llevado a perder varios años de su vida, involucrarse en diferentes inversiones económicas, ocupar mucho tiempo en prosperar laboralmente para poder afrontar los gastos a los que se ha comprometido, y lo peor son las vidas de sus hijos, ya que ante la frustración que ahora siente aumenta su temor a perder su estabilidad emocional, económica y familiar.

Darte cuenta de que todo el tiempo que has invertido en tus estudios y en tu trabajo es inversamente proporcional al tiempo que has dedicado para serte fiel a ti mismo te lleva a una situación de crisis personal.

El tiempo pasa lento.

Y lentamente siento que me alejo…

…de todo aquello que un día quise.

Mi objetivo es a llevarte a pensar que sea cual sea el objetivo en tu vida, prima tu felicidad al alcanzarlo. El problema es saber cómo conseguirlo.

La sociedad en que vivimos se convierte en una amante sin rival; atractiva, de curvas exuberantes, con un impulso desenfrenado por satisfacer nuestros deseos más íntimos que nos enloquecen… Pero con el tiempo, el jugo de su boca se convierte en la hiel más amarga cuando por sus celos, exigencias y egoísmo nos endeudamos sin medida alguna a causa de sus contínuas demandas.

Soñaba con un mundo perfecto.

Y en su perfección olvidé que se trataba de un sueño.

Un sueño, incapaz de vivirlo.

Algo irreal, lejano, ¿perfecto?

Si haces de tu vida un sueño,

Olvidarás la realidad.

El Amor es real. No lo encontrarás en tus sueños.

¿No te das cuenta de que te apartan de El?

Busca el Amor mientras puedas.

Búscalo, trata de hallarlo.

Mañana puede ser demasiado tarde.

Hoy escuchará tu voz pero… ¿y mañana?


ESPERANZA

Hoy ha sido un día muy frío. Dicen que las temperaturas no han bajado tanto desde hace unos veinte años…

Y ya puede ser… Recuerdo que en ese entonces yo trabajaba fuera de mi ciudad y mis padres me comentaban las dificultades que tenían para movilizarse a causa de la nevada.

Por la radio se acusan los partidos políticos entre sí de la poca previsión para un temporal como el que estamos viviendo. Realmente a mi parecer, la ciudad en la que vivo no está preparada para unas temperaturas tan bajas.

Pero nunca sabemos realmente cómo debemos prepararnos hasta que nos alcanza el temporal.

Es como la vida misma. A veces creemos estar preparados para enfrentarnos a diferentes circunstancias pero sólo podemos definir nuestro grado de madurez una vez que hayamos experimentado esas luchas.

Dicen que no hay un buen guerrero sin una buena batalla. La vida nos da infinidad de posibilidades de entrenamiento a todos los niveles, pero cuando realmente hacemos de nuestras creencias una experiencia real en nuestra vida, es cuando deberíamos valorar nuestra preparación.

A no ser por situaciones de enfermedad, son pocas las veces que nos planteamos cómo afrontaríamos una situación de separación de aquellos a quienes amamos. Lo cierto es que uno prefiere no pensar en ello, hasta que llegue el momento.

Toda separación implica dolor, ya sea producido por un distanciamiento temporal o por la misma muerte.

No es algo habitual plantearse la pérdida de un bebe en el momento de nacer. Hacerlo nos llevaría a un sentimiento de angustia tal, con el que resulta muy difícil convivir.

Nadie quiere pensar en las consecuencias de un acontecimiento trágico…hasta que llega.

Por lo general a nadie le gustan las separaciones. Incluso si a su término tienen una recompensa… es doloroso el proceso.

A veces soñamos cosas fantásticas e inverosímiles. Vivimos experiencias tan reales como en la vida misma. Incluso, al despertar y recordar tu sueño… te preguntas en la capacidad que tiene tu cerebro para inventar… ¿o es algo real?

El viento me susurra palabras dulces a mis oídos. El sudor rueda por mis mejillas. Y cae hasta confundirse con el mar…Creer que puedo volar…

Y en mi mente… mis recuerdos. Dolor, llanto, sufrimiento. Maldad a mi alrededor. Soledad y vacío…. Vacío….

El viento sigue queriéndome conquistar… pero mi vista me traiciona. Confiar…

A veces no sabemos a qué acogernos. Vivimos situaciones en las que nos sentimos desamparados y lejos de cualquier salvación. Clamamos desde lo más íntimo de nuestro corazón, nos agotamos sin descanso buscando un consuelo que no sabemos dónde hallarlo. Nos sentimos como simples gusanos, despreciados por todos. Objetos de burla, deseando ser librados de la vergüenza a la que nos vemos sometidos sin que nadie nos ayude…

Despiertas a media noche entre un mar de emociones.

Gritas y por más que lo intentas no consigues comunicarte.

Abrazas tu almohada mientras sueñas con tu felicidad.

Sigue soñando…

Sonríe…

Te queda poco: Despertarás y querrás volver a soñar.

No te confundas con la felicidad que hay en tus sueños.

¡Es tan frágil!

 Ilusiones maravillosas…

Pero simples ilusiones.

Silencio, soledad, vacío y tristeza

Escondidas bajo una fina capa de “vida”

¿No te das cuenta?

Entre sueño y sueño… ¡La Vida sigue esperándote!

Si tú quieres…

Ella te dará su mano y te sonreirá.

Y esa noche ¡vivirás tu sueño!

Y al despertar, sonreirás.

¡Jamás volverás a soñar!

¡Atrévete a vivir!

Tal vez por eso en esta sociedad son muy incomprendidos y al mismo tiempo valorados aquellos hombres y mujeres en los que se alberga el don de la esperanza.

Te sientes como el agua derramada, como si todos tus huesos estuvieran descoyuntados.

Tu corazón se funde dentro de ti, como si fuera de cera.

No tienes aliento, estás rodeado por fieras que buscan tu vida desgarrándote manos y pies.

Pero en tu angustia, clamas.

Tienes una esperanza.

Te agarras a ella porque no te ha menospreciado, ni te ha rechazado por el dolor que sientes.  Tu esperanza será tu alimento, la que sacia tu sed de vida.

Todo saltaré.

Y si está muy alto….

Haré un agujero y cavaré lo suficiente

Para poder llegar a Ti.

Sueña, atrévete a soñar. Y persigue tus sueños antes de que el sueño te alcance a ti. Entonces, dejarás de soñar… Dejarás de vivir.

Dicen que la vida no tiene otro sentido que el que tú mismo le das al vivirla.

¿Y qué ocurre cuando ya no hay esperanza alguna ?

Entonces… ¿es válido el suicidio ?

De ninguna manera.

La esperanza es vida.

Los suicidas ya están muertos.

Pero se estorban a ellos mismos.

Maldito egoísmo.

Tienes motivos para perseguir tus sueños, toda tu vida depende de ello. No mates la esperanza antes de que nazca, no la apagues aunque estés cansado…

Es tu arma.

MIS HERRAMIENTAS

Con el tiempo he aprendido a luchar con las mismas armas en diferentes situaciones.

Cuando te enfrentas a un accidente aprendes forzosamente a tener paciencia. A sufrir la impotencia ante el dolor. A verte como un esclavo de la circunstancia.

Incluso a veces renuncias a tu propia felicidad para vivir con el único fin de contentar a los que amas…

No puedes basar tu felicidad en lo que tienes o en lo que no tienes. Lo material es perecedero; tanto su presencia, como su ausencia. No merece la pena el esfuerzo por ello.

Desgraciadamente todas las armas que he usado a lo largo de mi vida han sido materiales.

Pero ahora he aprendido que tu felicidad depende de tu punto de enfoque.

Si es en lo que tienes… la frustración te acompañará hasta el fin de tus días. Porque nada será suficiente como para saciarte por completo.

Si es en lo que deseasla ansiedad acabará contigo.


Hoy en día puedo afirmar que ante una situación sin salida…

debo negar la lógica y entregarme a otra manera de pensar.


Estas páginas te llevarán a pensamientos que van en contra de lo que el sistema nos ha pautado, invitandote a vivir rompiendo paradigmas y formas de pensar preestablecidas.

¡¡ Atrévete !!

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